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martes, 7 de julio de 2026

Mutilados de guerra (I): Gregorio García Martín

Un mutilado de guerra es un excombatiente que ha sufrido la pérdida de algún miembro o ha quedado inhabilitado físicamente debido a lesiones graves en combate. La Guerra Civil provocó numerosos mutilados, los cuales, como es evidente, sufrieron enormes dificultades para conseguir un trabajo adaptado a sus lesiones. También es obvio y conocido que los mutilados del Ejército de la República padecieron mayores impedimentos por la situación de abandono a la que fueron sometidos. En cambio, el régimen franquista a través del “Benemérito Cuerpo de Mutilados de Guerra por la Patria” otorgó asistencia, pensiones y privilegios a mutilados y viudas del bando sublevado, como concesiones de estancos o plazas de porterías de fincas urbanas o edificios públicos. En ambos casos, la llegada de la Democracia supuso una sustancial mejora económica, aunque tarde.


De Huecas, hasta 5 soldados fueron catalogados como mutilados:

  1. Gregorio García Martín

  2. Anastasio García Martín

  3. Antonio Herrera Escobar

  4. Atilano Sánchez González-Redondo

  5. Alejandro Carrasco Escobar


En definitiva, la Guerra Civil añadió a la sociedad un ingente número de lisiados, que con muchas dificultades consiguieron reintegrarse en la sociedad, y su sufrimiento merece no ser olvidado.

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  1. Gregorio García Martín. (Gerindote, 12/02/1909 - Huecas, 16/01/2002). 


Hijo de Pedro e Isidora. Avecindado en Huecas. Marido de María Sánchez Muñoz. Padre de: Miguel, Gregoria, Eufrasia, Eugenia y Rosario. 


En la redacción de este artículo ha colaborado su nieto Francisco Javier del Olmo García, hijo de Guillermo y Gregoria.


De acuerdo con su hoja de servicios del AGMG:


Año 1937. El día 01/07/1937 se presentó en la Caja de Recluta n.º 4 de Toledo al ser movilizado su reemplazo y fue destinado al Regimiento de Infantería La Victoria, n.º 28, donde se incorporó en la plaza de Salamanca. En agosto, fue destinado al Grupo de Fuerzas Regulares Indígenas de Infantería de Melilla, n.º 2 y fue destinado a la Compañía de Ametralladoras del 5º Tabor en el frente de Madrid y, posteriormente, al frente de Zaragoza.


Año 1938. Permaneció en el frente de Zaragoza hasta el día 21/08/1938, que en las posiciones de Gandesa (Tarragona) fue herido por metralla enemiga en la cara externa y posterior del muslo izquierdo, por lo que fue evacuado al Hospital del Niño Jesús de Zaragoza y de este al Hospital Militar de Calatayud (Zaragoza) hasta el día 20/12/1938 que fue dado de alta y pasó a la Compañía de Depósito.


El día 09/12/1938, un Tribunal Médico Militar había reconocido cicatrices de heridas múltiples de metralla en la cara externa y posterior del muslo izquierdo y determinó lesiones de nervio ciático, con sus trastornos funcionales (parálisis), que valoró en un 40 % y clasificó como mutilado útil, sin aptitud para todo servicio.


Año 1939. En julio pasó desde la Compañía de Depósito del Grupo a la Sección de Inútiles del Grupo.


Año 1946. Por O.C. de 27/12/1946 (D.O. n.º 272) ingresó en el “Benemérito Cuerpo de Mutilados de Guerra por la Patria” por haber sido declarado mutilado permanente B, con el título de “Caballero Mutilado de Guerra por la Patria” con la pensión de 202,20 pesetas, más 140 pesetas y el auxilio de 90 pesetas.


Recibió la “Medalla de sufrimiento por la Patria”, la “Cruz a la Constancia en el Servicio” y le fue concedido el ingreso en la “Real y Militar Orden de San Hermenegildo”.


Tal y como nos cuenta su nieto Javier, la mala curación de la herida provocó gangrena y la mutilación del pie, cuya amputación se extendió hasta por debajo de la rodilla posteriormente. Para mantener a su familia, compuesta de 5 hijos, tenía como tarea permanente reunir y llevar a comer al campo a los guarros de diferentes personas del pueblo. Otras tareas esporádicas fueron la de pastor o guarda en las eras. También vendía lotería de la “Cofradía Nacional del Santísimo Cristo Mutilado”. A sus dificultades se unió el fallecimiento de su mujer en 1964.


Para los que le conocimos en vida, lo recordamos por condición de mutilado y por su devoción a la Iglesia, a la que asistía con una camisa de color morado.


Gregorio con el uniforme de Regulares en 1938. Recién intervenido de sus heridas en la pierna izquierda, calza una zapatilla. (Fotografía: Javier del Olmo).


Primera muleta que utilizó Gregorio. (Fotografía: Javier del Olmo).


Lotería de la “Cofradía del Santísimo Cristo Mutilado” de Córdoba. (Todocolección).


Condecoraciones (AGMG).


Fotografía familiar. (Fotografía: Javier del Olmo).


La siguiente entrega será dedicada al mutilado Anastasio García Martín.


Fuentes:

  • Archivo General Militar de Guadalajara (AGMG).

  • Archivo de la Unidad de Gestión de Mutilados (AUGM).

  • Javier del Olmo García



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